lunes, 24 de diciembre de 2007

algas, un regalo esencial del mediterráneo



Pensamientos en una tarde de invierno.
Un paseo por la orilla del mar me recuerda la vida que duerme bajo las olas blancas y heladas. Olor a sal y algas. Minúsculas gotas me salpican la cara y respiro con fuerza la brisa que me envuelve. Quiero oler como el mar de esta tarde.
Es Navidad, hace frío. Cuando llegue a casa me haré un baño caliente… con olor a sal y algas.