Paseando entre viñedos al calor del sol de julio, recuerdo que la vendimia no llega hasta septiembre. Pero también recuerdo que antes de ir a esa cita que tanto me importa puedo darme un baño de sales al vino para quedar descansada y sonriente, que puedo sentir la espuma del gel al vino e hidratarme el cuerpo con leche corporal al vino para estar suave y receptiva y que también puedo dejar cerca de mi cama el aceite de masaje al vino... para relajar las tensiones de la noche...

Y durante la cena brindaré por las próximas veladas, por las fiestas, por las verbenas, por las vacaciones...
