El invierno mediterráneo nos ofrece naranjas y aceitunas. Son las frutas de la costa. En enero se recogen las aceitunas de los olivos centenarios para aliñarlas y guardarlas en las despensas junto a los botes de mermelada de naranjas dulces o amargas. En las ciudades del sur, los naranjos en flor perfuman las calles. En el campo, las ramas plateadas de los olivos brillan al viento.
Y recuerdo los poemas de Lorca...
"Mi hermanita canta:
la tierra es una naranja.
La luna llorando dice:
yo quiero ser una naranja."
la tierra es una naranja.
La luna llorando dice:
yo quiero ser una naranja."
"La niña del bello rostro sigue cogiendo aceitunas,
con el brazo gris del viento ceñido por la cintura."